Intrascendente

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Cuando una estrella se apaga, surge en su lugar un oscuro vacío, consumiendo la oscuridad al astro, ennegreciendo el cielo con su adusto manto.

Buscar razones a la existencia equivale a buscar la luz de un astro quizá hace tiempo apagado; dotar de sentido a una oscuridad que engulle la verdad equivale a una existencia condenada al vacío, a la demacración del intelecto, a la degradación mas aberrante de la pureza del alma. Una vida en las sombras carece de propósito, queriendo trazar algun atisbo de conocimiento entre la mas espesa negrura, que a modo de niebla, aplica su roce gélido con impune atrevimiento.

La oscuridad tiene su propio eco: y abraza las palabras hasta esconderlas en su impenetrable galería, repleta de horror, tragedia, rencor, lisonja, esperpento o desasosiego… ¿Se sosiega acaso el mar con su romper continuo? ¿Se sosiega acaso la ciudad, con su rugir de fábricas, con el rumor de sus vientos arrastrando de soslayo los sueños del ser humano con su insondable quejido?

En la noche del humano se esconde un amalgama de implacables miradas juiciosas, procedentes de lo más profundo de una mente que, sedienta de respuestas, las busca en sí mismo; nombrando en vano al sinsentido de su vivencia, rebasa los límites que le separan de su capacidad aconsejable y comienza a enjuiciar cada pensamiento que le atraviesa.

Hay heridas en la conciencia que te transportan al pasado cada vez que entrecierras los ojos, buscando un reposo que nunca llega, revistiendo las luces de un sentimiento de ardor continuo. No es posible encontrar un estado de serenidad total, cuya inusitada calma no es sino la reverberación de escenas de idilio dificilmente vivibles, una acumulación de deseos que se concentra en cada detalle del paisaje que la mente recorre cuando está en silencio.

El universo, pese a inmenso, es despreciable. Ofreciendo una infinidad inútilmente inexplorada; un sinsentido para la tan insignificante población de un planeta, que mira con recelo y temor al vacío intangible que se desprende más allá de la línea del horizonte: aislando de forma irrefrenable la fútil extensión de territorio dispuesto de forma redonda sobre la que un – siempre inexplicable – cúmulo de sin razones con alma han alcanzado la capacidad de hacerse preguntas.

Dotar de sentido al tiempo es la única manera de apaciguar la desgarradora sensación de inexistencia que produce el desconocimiento del tiempo futuro. El saberse vivo se basa en una estructurada homogeneízacion de la nada, dónde el pilar principal es la difusa afirmación de la continuidad del tiempo. La articulación de su existencia alrededor de un esqueleto de materia oscura e infinita, sobre la que se cimenta una vida tan absurdamente propositiva como desprovista de una certeza, de la que al fin y al cabo el ser humano prescinde para soportar el peso de su capacidad de razonamiento.

Sin embargo, remontarse al tiempo pasado además de habitual es inevitable. El humano, tras sus esfuerzos sin recompensa en la búsqueda de algún atisbo de la eternidad, derrocha los restos de su energía vital en recorrer sin ton ni son los pasillos de su historia; revivir sus logros, sus hitos; saborear sus derrotas, sus sinsabores, sus decepciones de manera perpetua, dando rienda suelta a la insaciable oscuridad para ocupar un lugar preeminente en sus, cada vez más escasos, pulsos vitales; rodeándolos, exprimiéndolos, comprimiéndolos… con la acuciante fuerza de la entidad que lo devora todo…

La única verdad de la existencia se llama oscuridad: y así una a una, las vidas carentes de significado toman su única certeza en el momento preciso en el que la oscuridad gana el pulso a la mermada esperanza del humano, arrebatándole de un plumazo su falsa ilusión de perpetuidad y despojándole en ultima instancia de su amarga incomprensión de un universo dominado enteramente por las sombras y poblado al azar por unos seres cuya limitada conciencia no es sino una crueldad teñida con aires de libertad, una trampa mortal recurrente cuyos inútiles pensamientos no son sino otra manera más de rellenar el vacío; de esperar, con una ridícula ilusión de control, un destino el cual la inútil fábrica de artificios conscientes se empeña en evitar.

La capacidad de razonar no es sino la mayor deformidad existente en la naturaleza, precursor de un egoísmo sobre el que humano corriente se encumbra, creyendo merecer una posición más favorable dentro de una sociedad que, a ojos de la magnitud infinita del espacio, no es sino un entrañable juego de niños. Una pugna constante por ocupar un lugar más favorable dentro de la llanura sobre la que la raza humana se asienta; un pedestal más de la imaginada escalera hacia la nada, que a falta de peldaños y estructura, se asienta sobre las cabezas subyugadas de otros seres equivalentes sin ambición; el egoísmo, con sus aires de grandeza, no es sino una exaltación de la ilusión de vivencia. La asunción infantil de que una posición de altura está reservada para el humano, debe provocar sin duda la burla infinita de la oscuridad; mientras el hombre corriente, subyugado a los designios de un autodenominado mesías, aventaja a su conciencia en su pugna con la oscuridad, sabedor al menos de la inútil condición de ser y la insignificancia que se desprende del deseo de ascender en una escalera inmaterial e inexistente.

La vida humana es insultantemente intrascendente, restringida a un puñado de impulsos incontrolables y al fruto de los actos que acarrea. ¿Por qué iba a ser de otra manera? No hay absolutamente nada que el ser humano domine, prediga o controle; no es sino una agrupación más de materia inconexa flotando en espiral alrededor de experiencias vacuas y sentimientos de diversa índole, a merced de un universo ensombrecido que, eternamente vigilante, bañará en una oscuridad inmensa cada recoveco habido y por haber.

II .

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De pronto toqué el suelo:
estaba helado.
Por su constante anhelo
palabras que el tiempo ha absorbido.

Melaza de fe y daño,
y el sueño por el sol mordido
sintiendo el barro,
succiona mi cuerpo tendido.

Detrás de un tango
de historias de amor malherido
flotaba un barco
de promesas que ya se ha hundido…

Sistema opacando lentes,
de acción cobarde constante,
disuelve mis afluentes
de antiguas sales sin mares.

Jugando con la marea,
privatizando sus males
la tensión previa a la guerra
ríos fuera de sus caudales.

Absurdos modales
y gente sin sangre;
tras esa luz tenue
paredes de adobe

para mi existencia
exenta de juglares
de falsas sonrisas
de urdidos retales.

Mirando a la nada,
rehuyendo verdades.

Sin lujos,

el barro pisando,
viviendo con hambre.

Armazón

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Flaco de espíritu…

Resbaló su ímpetu,
llanto sin epíteto.

Olvidó su condición
y hoy se siente mísero:
mismo humano delante
de los mismos obstáculos.

Si se pierde el sentido
el Caos vendrá a precipitarse
con fuerza sobre ese mínimo
armazón de corte ignífugo.

Tapaba el corazón,
y con razón se siente único.
Resiente el armazón pero
el sudor transpira líquido.

Buscaba un giro en el guión
así como en sus vínculos,
discípulo del ruido eterno,
ella ya no produce alivio.

Cristal cada vez mas turbio,
más profundo el precipicio
Días cada vez mas cortos
fiel a su desequilibrio…

Reset

 

Odio eterno al que me dice cómo debo hacerlo
me he cansado de escuchar su voz.
Y detrás de esa cortina gris, de su humo negro,
de su disfraz, estaba más perdido que yo.

No quiero volver
a escuchar el rumor
si malgasto mis alas
tras el mismo dolor,

tu pistola sin balas
y yo el mismo temor:
sigo siendo el mismo
desde que dijo adiós.

Lejos de los días de
ambición y high hopes,
refugio en aquel árbol
para aprender del error,

¿Y como disipar el rencor
mirándome en espejos sin luz?
Off the record, nada alrededor…
Obrando milagros aquel dios de cartón.

Viendo que los niños ya no piden perdón…
De no haber tiempo pasado ni habría comparación.

My mind full of doubt,
carente de alegría.
Turba mis sentidos
mi corazón el la vía,

atropello diario
bajo el peso de melancolías.
Si alguien día resurge
cuesta mucho pensar que sonría

No contemplo pasar el rato.
Dirijo mi temblor entre aires calmados,
y ella muestra señas que no son de agrado…
Doy la vuelta al tiempo y nada ha pasado

Nunca me ha importado

Sentir que soy el centro alrededor flotando
ante sus movimientos sin presión de fallo.
Me faltó ese fuelle, cumplo desagravio
con ese corazón que superó su radio.

Vino de extrarradio,
lo seguí extrañando.
En tinta, plasmado en un folio
con el mío al lado,

y me sentí un ser alado.
Pero mi corazón dejo de sentir;
parece que ya lo ha olvidado.

No me olvido tan fácil
de lo que me ha importado
Dear I´m sorry about that, beyond all the scandal.

Sé de personas que me escuchan y viven flotando,

I feel like never on this planet I’ll forget about you.

César

 

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El tiempo pasa rápido o lento según lo veas,
está en tu mano conseguir las cosas que planeas.
Catapultado por las penas de Dido y Eneas,
y la marea que al romper ya no trae buenas nuevas

Pero,

tras esta hoguera
de dudas y penas:

¿Quedan cenizas para prender
la vida que queda?
¿Queda bondad en las personas?
O es todo monedas
¿Me queda algo por perder?

Lo dudo, y eso quema…

Hasta banderas comprendieron
las absurdas guerras,
pero recursos limitados
delimitan, quiebran,

todo por que una minoría
sujete las riendas,
decidiendo por ti
que hay cosas que mejor no aprendas.

Mejor no vengas,
no vaya a ser que mi onda gris
te suma en mi caverna;

sólo si captas los matices
en un alma negra
o valoras las cicatrices
que mi interior purifica y conserva…

 

Un nuevo día: el sol reluce
mientras la luna se esconde y mengua,
el mundo perece
por el bienestar de un jefe y
otras tantas hienas,

mientras el pueblo se pelea
por lo que le aliena,
pero el dinero es el que dicta
si vales la pena.

Estercolero donde buitres
mutilan sus presas,
y las empresas decidiendo
que talento apresan

No importa lo que expresas
trabajarás sin cesar
para un César,
si pretendes cenar en la mesa.

Eco

 

Búscame en la sala vacía,
me consuela el eco.
Falto de valía,
poesía rellena los huecos.

Jungla de cemento esconde el sol
tras edificios viejos.
El aroma de esos días
ya desvaneciendo…

No puedo flotar entre desiertos,
pocas veces en lo cierto,
lo justo para entendernos.

Si no es hoy quizá mañana
se nos ha acabado el tiempo,
vivo descontando los segundos
para volver a vernos.

Mi infierno propio,
Luna, soliloquio,
vivir errando,
poner precio a lo que estás sintiendo.

No doblegarse ante una masa
que vive asintiendo.
Sé descender en espiral
y disfrutar girando.

Soledad e Infortunio
malgastando recuerdos.
Oíste mi ruido
pero no conoces mis silencios

ya ni mis párpados cansados
protegen mis ojos
mirando con el corazón
hacia la luz del fondo.

Eclípsame y hazme saber a dónde vas;
yo sigo igual, sin novedad
aunque hoy tu adiós pesa de más

anulaste mi gravedad,
deformaste mi bóveda
debí tener presente que
el amor consiste en liberar

Enumeré las cuerdas que me ataban
a la oscuridad.
Deliberar, querer volar
de este nido superficial,

del sentimiento artificial
y tus barrotes de cristal
Consciente de tu irrealidad,
recluso de mi Soledad

I .


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Déjame perderme en tus rincones
en los que siempre hay ocaso.
Deambular entre tus dudas,
diseminar tus heridas…

Cúrame del mal de altura;
sin imponer condiciones
bebimos del mismo vaso,
sellando causas perdidas.

¿Acaso furor sin medida?
(Mirarnos con furia,
notar tus caricias,
disipar las dudas…).

Borramos los pasos por cerrar la vía:
limpiemos el resto, te alcanza la lluvia.
Serviste el rencor en mi copa de hierro
y no me permites beber sin mirarnos.

Pero esto se enturbia y no alcanzo a limpiarlo,
prefiero entenderlo, mejor no obstinarnos.

Fingimos movernos del globo terráqueo:

En otros planetas, supimos amarnos.

Cruz

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Un velo opaco de nubes oscuras ennegrecen mi corazón
con su lluvia ácida y cruel, reprimida y vengativa.
Recuerdos, sueños rotos capturando a mi razón
sin intención de liberarla por mucho que se lo pida.

¿Y cuál sera el motivo. tanto caos en mi interior?
¿por que no acalla mi instinto esta cruz social-nociva?
De tener las cosas claras pase a no tener ni yo
el espejo me devuelve un ser sin luz, sin melodía.

No es consuelo la desgracia, se que puede ser peor
ni es sedante su calor, solo seca las heridas.
Tampoco el lamento es útil cuando me faltó valor,
es normal que me persigan las cosas de las que huía.

Paraíso

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Hiciste que pensara en cosas innecesarias
Me diste rayos de oscuridad para ahuyentar mis sombras
Y yo pensando que el tiempo cambiaría las tornas
Lo único cambiante ha sido el tiempo, hoy va en mi contra

Me hiciste ver el mundo de manera lógica
Buscando la verdad entre tus ojos y mi máscara.
Letargo y soledad, tragando amarga tónica.
Confiando en que la ciencia encendería mi lámpara.

Más no hay nada que ver detrás de esta mampara.
Sólo sangre que brota y un caos que me ampara.
Pensamientos sin rúbrica y más presión sistólica.
Ya ni si quiera dudo lo que me depara.

Materia gris inerte que hoy ya no es simbólica,
rezando al mismo dios que se olvidó su túnica.
Posado en algodón, mira al hombre y sus súplicas.
Reptando en un Paraíso de serpientes únicas.

Mañana

Ya se ha hecho tarde…
Y tú sigues dando vueltas;
yo veo como todo arde.
Aflójame ya las tuercas,
no me basta huir de mis metas.
Quiero ser más que un cobarde
y tratar de perdonarme.

Busco el rumor de las hiedras,
pueblan paredes cual cables.
Si creías que podía ser grande
arrójame un cubo de piedras,
pues el dolor ya no es pena,
gastaste tu aguja en nadie.

Mejor llegar mal y tarde
que contener la condena,
o renegar de su aire,
no soy quien tú savia drena,
ni el sabio que en el fondo ordena.

Consígueme un solo instante
Y haré que valga la pena
Serpientes reptan en balde
Raspan su pecho en la tierra
Buscando próximas presas
No ven las aves que vuelan
Ni el rozamiento que quema.

Tal vez prefiero mañana
Poder hablar sin problemas.